jueves, 30 de octubre de 2008

¿La juventud pierde el respeto ante los adultos?

¿La juventud pierde el respeto ante los adultos?

Cada vez se escuchan más casos de alumnos que han insultado, humillado e incluso pegado a un adulto. ¿Cada vez hay menos educación? La juventud ha perdido tantas cosas. Para la juventud de hoy, que se muestra desencantada e indiferente, al menos al parecer, frente a los grandes problemas de todo orden (políticos, sociales, económicos, culturales, religiosos, etc.) la palabra “valores” no ejerce mucho efecto en sus oídos. ¿Y quiénes son los responsables de este hecho? Los adultos y los jóvenes. Los adultos por no haber enfatizado el problema y buscado la mejor forma de hacer comprender al joven la importancia de reflexionar en torno al mismo; los jóvenes por desinteresarse por los valores morales, por simplemente considerarlos aburridos y poco dignos de prestarles más atención. De la sola mención de este tema se viene a mi mente las siguientes preguntas: ¿Qué estamos haciendo los jóvenes o que no estamos haciendo? ¿Estamos haciendo algo o no estamos haciendo nada? ¿Somos realmente la esperanza de nuestro país? ¿Podemos serla si hacemos poco o casi nada por el? ¿Puede confiar nuestro país que seremos los ciudadanos honestos y responsables que ella espera que seamos? En un mayor porcentaje se ha visto que los jóvenes de hoy prefieren la diversión al estudio. Los jóvenes prefieren la ligereza de la vida fácil, precipitada y entretenida aunque moralmente vacía a la vida reflexiva, pausada y seria de una existencia comprometida con la sociedad, con la patria, con los demás, con la vida misma. Las fiestas, los juegos, la afición por el fútbol, la música y todo tipo de diversiones cumplen un papel primordial antes que sus estudios. Los jóvenes de hoy se contentan con cumplir los requisitos mínimos exigibles para el desarrollo de una tarea o trabajo cualquiera. Esto se refleja en las actitudes de muchos jóvenes universitarios frente a las cuestiones académicas, quienes se toman la molestia de hacer cálculos para ver cuánto esfuerzo necesitan desplegar para dar término a una meta u objetivo ya que la mayoría tiende a dejar sus tareas u obligaciones para el ultimo momento. Los jóvenes de hoy han perdido el respeto a sus mayores y a las autoridades civiles y eclesiásticas. Ya que ¿Cuántos jóvenes dan el asiento en los micros a las señoras con paquetes, a las señoras embarazadas, a los ancianos y ancianas? ¡Seamos sinceros! Algunos incluso podrán objetar que esta es una costumbre pasada de moda. Los jóvenes de hoy consumen cantidades y no viven o valoran las cualidades. No resulta difícil ver a los jóvenes adquirir uno tras otro una serie de productos no alimenticios, como: cigarrillos, gomas de mascar, golosinas galletas, caramelos, papitas, etc. y bebidas alcohólicas principalmente cerveza. No es que quiera criticar o hacer quedar mal a los propietarios de estos productos o a su consumo si no que lo único que sí parece incorrecto es el abuso que los jóvenes realizan con su dinero y el daño que ellos se realizan exagerando en su consumo. Con esto y muchos otros conceptos me doy cuenta que: hacen falta más jóvenes con valores, con principios auténticos, no simplemente importados o fingidos. Necesitamos jóvenes que aprecien y sepan cultivar la amistad, la bondad, la justicia, la solidaridad, la honestidad, el honor, la rectitud, la prudencia, la determinación, la perseverancia, etc. En el cual volvamos al mundo que a mi vista parece un mundo material en un mundo sensible, único en el cual el ser humano pueda desarrollar sus ideales, desenvolverse con toda facilidad, con una mentalidad limpia sin deseo de maldad con un bien para todos y una plena libertad espiritual.